lunes, 27 de agosto de 2012

"Los árboles", de León Benaros

 

Dioses callados, huéspedes dichosos,

trofeos, enterrados homenajes,

desde sus días altos y salvajes

al sol se orientan, de su beso ansiosos.

Ramos les dan los días misteriosos

y una embriaguez total, en verde encaje,

les cuelga de los vívidos ramajes

flores de perfección, frutos hermosos.

Felices ellos, pues que su porfía

de cárcel vertical, en las serenas

tardes es fiel al rito de su día.

 

Pero yo, extraño de hábitos y penas,

¿qué luz he de poder decir que es mía,

inmóvil de presagios y cadenas?

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