sábado, 9 de julio de 2011

Balada de la vorágine que crece



<< YO, EL POETA, 
SEÑOR DEL CANTO, 
YO, EL CANTOR, 
HAGO RESONAR MI TAMBOR. 
¡OJALÁ MI CANTO DESPIERTE
 LAS ALMAS DE MIS COMPAÑEROS MUERTOS! >> 
 Poetas de la Casa del Canto








Balada de la vorágine que crece


El mundo la rueda las sangres
La percha el revólver la red
La toga la duda la hambres
Las fechas las vidas la sed.


El cerco las niñas sus madres
La luna eclipsada sin piel
La astilla el suero los panes
Las balas las risas la hiel


El reino los tibios las llaves
el verbo los cuerpos la mies
las equis las flores las tardes
las cruces las cunas las paces
convulso conjuro latido del Ser.



Gastón Rodríguez Tohá

Para Facundo Cabral....




<
Julio Mirkin

Quisieron torturarte
y te torturaron
quisieron desangrarte
y te desangraron
quisieron quemarte el cuerpo
y te quemaron



en invierno sin frazadas
sin medicinas necesarias 
sin estampillas para cartas
quisieron golpearte 
y te golpearon


tres minutos
para ir al baño
parado, temblando
con metrallas
vigilado



quisieron asesinarte
y te asesinaron
quisieron quemarte el cuerpo
y te quemaron
quisieron arrancarte de la lucha
y eso, no pudieron.
¡De la lucha
no te arrancaron!

El poema de algunos jueves: Blas de Otero



Blas de Otero (Bilbao, 1916-Majadahonda, 1979) publicó en vida los siguientes libros de poesía: Cántico espiritual (1942), Ángel fieramente humano (1950), Redoble de conciencia (1951), Pido la paz y la palabra (1955), Ancia (1958), Parler clair (1959), En castellano (1960), Esto no es un libro (1963), Que trata de España(1964), Expresión y reunión (1969), Mientras (1970), Historias fingidas y verdaderas (1970), País (1971) y Poesía con nombres(1977).
Hace unos meses, Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores editó el volumen Hojas de Madrid con La galerna, 306 poemas de los cuales más de la mitad son inéditos. Con motivo de la celebración de la Feria del Libro de Madrid, Babelia publicaba una amplia reseñasobre el esperado libro, que supone a la postre el primero de los volúmenes de la antología general del poeta vasco

Noticias de todo el mundo


A los cuarenta y siete años de mi edad,
da miedo decirlo, soy sólo un poeta español
(dan miedo los años, lo de poeta, y España)
de mediados del siglo xx. Esto es todo.
¿Dinero? Cariño es lo que yo quiero,
dice la copla. ¿Aplausos? Sí, pero no me entero.
¿Salud? Lo suficiente. ¿Fama?
Mala. Pero mucha lana.
Da miedo pensarlo, pero apenas me leen
los analfabetos, ni los obreros, ni
los niños.
Pero ya me leerán. Ahora estoy aprendiendo
a escribir, cambié de clase,
necesitaría una máquina de hacer versos,
perdón, unos versos para la máquina
y un buen jornal para el maquinista,
y, sobre todo, paz,
necesito paz para seguir luchando
contra el miedo,
para brindar en medio de la plaza
y abrir el porvenir de par en par,
para plantar un árbol
en medio de miedo,
para decir «buenos días» sin engañar a nadie,
«buenos días, cartero» y que me entregue una carta
en blanco, de la que vuele una paloma.