lunes, 29 de noviembre de 2010

<< Yo, el Poeta, señor del canto,
Yo, el cantor, hago resonar mi tambor.
 ¡Ojalá mi CANTO despierte 
las almas de mis compañeros muertos! >>

                                                        //Poetas de la Casa del Canto//

Las ciguapas o corazones cazadores
(Mito de república Dominicana)


Tristísima estrellla;
adorna los abismos de la noche…>>
                                                POESIA MAYA



Las ciguapas tienen malas costumbres, propias de un corazón cazador: como son bellas y extrañas mujeres salvajes que habitan en la zona de las serranías y poseen poderes mágicos, salen por las noches en busca de algún caminante nocturno al que embrujan, enamoran y después matan.

Son de tez morena, de ojos negros y rasgados, tienen un bello rostro y el pelo largo y lustroso, andan desnudas y cubiertas por su cabello abundante. Todos coinciden en su hermosura, a pesar de que sus cuerpos no son iguales a los de las mujeres comunes y corrientes ya que son diminutos y poseen piernas largas y delgadas; hay quienes afirman que no cubren su desnudez con su cabellera sino con plumas preciosas. No emiten un canto de sirena sino un aullido parecido al del libo que, en las noches de luna creciente, se transforma en el llanto de un niño. Les esperan infortunios terribles y penas aterradoras a quienes se atrevan a matar a una ciguapa.


Ellas salen por las noches de sus escondites en las montañas para robar manteca y carne cruda de las cocinas de las casas y también se apropian sin pedir permiso del maíz de los conucos . Hay quienes dicen que a veces duermen afuera de las cuevas montañosas, a la intemperie, sobre las ramas de los arboles, en las zonas boscosas más oscuras, en las que se alimentan de frutos y de aves. Y cuando nadie las ve, bajo el cielo de la madrugada, estas mujeres de cuerpos emplumados cabalgan por los llanos de las montañas y después descansan y hacen trenzas en las crines y las colas de los caballos.

Se dice, además, que una ciguapa se atrapa un día de luna creciente con un perro jíbaro . No obstante, se aconseja dejarlas en paz pues pesa sobre quien las caza el maleficio de una muerte segura. Si algún cazador de ciguapas logra sortear tal maleficio y tomarlas prisioneras y sin embargo sobrevivir, , comprobará que es tan grande el dolor que las ciguapas sienten en cautiverio, que al final mueren de tristeza.

Se dice también que no solo poseen un corazón cazador y un espíritu arisco, SINO QUE SON TRISTES COMO LOS AMORES PERDIDOS: las ciguapas tienen los pies al revés y dejan huellas contrarias al rumbo de su destino.



                                                                            *** *** ***
Juan Rulfo: Una novela de murmullos
Posted by Magda Díaz y Morales in Videos literarios









Felicidades a José Gordon, y al equipo de Imaginantes, por el merecido Premio Internacional Goliardos.



*                                                                     *                                                                                 *

HOLIDAYS CLASSIFIED


¿Existe algún lugar en el que podamos pedir prestado un niñito de tres o cuatro años de edad para las fiestas? Tenemos un lindo hogar y nos ocuparíamos muy bien de él, devolviéndolo sano y salvo. Nosotros tuvimos un niñito, pero no pudo quedarse, y lo extrañamos mucho cuando llega la Navidad. Por favor, comunicarse con José y María, de Belén, al +++-++++.



viernes, 1 de octubre de 2010

La Madrugada




Éste es el momento
del lugar común
del cansancio obvio
de día concluído

es el instante en que recuerdo
tu lengua leve
la caricia magnífica
nuestra risa satisfecha

momento de deseo
añoranza
lágrima conmovida,
tu olor en la distancia.

Escribo este poema enamorado
imaginando que sólo tú lo leerás.

En este momento
digo
que eres todos los poemas en mí.

jueves, 12 de agosto de 2010

Poetas Latino-AméricaNos: Eduardo Galeano / selección

Alineación al centro





EDUARDO GALEANO


Eduardo Galeano, escritor uruguayo nacido en la ciudad de Montevideo en el año 1940, vivió exiliado durante la dictadura militar de su patria. Eduardo Galeano es un narrador que describió la historia de nuestro tiempo desde la fábula y la crónica poética de su notable inspiración latinoamericana. La extensa obra de Eduardo Galeano ha sido traducida a numerosas lenguas y también merecedora de importantes premios internacionales. Entre los libros más destacados de Eduardo Galeano podemos citar: Las venas abiertas de América Latina, Memoria del Fuego, La canción de nosotros y El libro de los abrazos.


RESURRECCIONES / 4

Peca el que miente, dice Ernesto Cardenal, porque roba verdad a las palabras. Allá por 1524, fray Bobadilla hizo una gran hoguera en la aldea de Managua y arrojó a las llamas los libros indígenas. Esos libros estaban hechos en piel de venado, en imágenes pintadas con dos colores: el rojo y el negro. Hacía siglos que a Nicaragua la venían mintiendo, cuando el general Sandino eligió esos colores, sin saber que eran los colores de las cenizas de la memoria nacional.

EL ARTE Y EL TIEMPO

Quiénes son mis contemporáneos? –se pregunta Juan Gelman. Juan dice que a veces se cruza con hombres que huelen a miedo, en Buenos Aires, París o donde sea, y siente que esos hombres no son sus contemporáneos. Pero hay un chino que hace miles de años escribió un poema, acerca de un pastor de cabras que está lejísimo de la mujer amada y sin embargo puede escuchar, en medio de la noche, en medio de la nieve, el rumor del peine en su pelo; y leyendo ese remoto poema, Juan comprueba que sí, que ellos sí: que ese poeta, ese pastor y esa mujer son sus contemporáneos.

LLORAR

Fue en la selva, en la amazonia ecuatoriana. Los indios shuar estaban llorando a una abuela moribunda. Lloraban sentados, a la orilla de su agonía. Un testigo, venido de otros mundos, preguntó:
-¿Por qué lloran delante de ella, si todavía está viva?
Y contestaron los que lloraban:
-Para que sepa que la queremos mucho.

EL AIRE Y EL VIENTO

Por los caminos voy, como el burrito de San Fernando, un poquito a pie y otro poquito andando. A veces me reconozco en los demás. Me reconozco en los que quedarán, en los amigos abrigos, locos lindos de la justicia y bichos voladores de la belleza y demás vagos y mal entretenidos que andan por ahí y por ahí seguirán, como seguirán las estrellas de la noche y las olas de la mar. Entonces, cuando me reconozco en ellos, yo soy aire aprendiendo a saberme continuado en el viento. Me parece que fue Vallejo, César Vallejo, quien dijo que a veces el viento cambia de aire.
Cuando yo ya no esté, el viento estará, seguirá estando.



Las narraciones seleccionadas corresponden a El libro de los abrazos de Eduardo Galeano, Editorial Catálogos

EPIGRAMA


Te doy, Claudia, estos versos, porque tú eres su dueña
Los he escrito sencillos para que tú los entiendas.
Son para ti solamente, pero si a ti no te interesan,
un día se divulgarán tal vez por toda Hispanoamérica...
Y si al amor que los dictó, tú también lo desprecias,
otras soñarán con este amor que no fue para ellas.
Y tal vez verás, Claudia, que estos poemas,
(escritos para conquistarte a ti) despiertan
en otras parejas enamoradas que los lean
los besos que en ti no despertó el poeta.


ERNESTO CARDENAL ( Nicaragua)

martes, 20 de julio de 2010

CANTO TRISTE DE CUACUAUHTZIN
(Cuacuauhtzin icnocuicatl)




Flores con ansia mi corazón desea.
Que estén en mis manos.
Con cantos me aflijo,
sólo ensayo cantos en la tierra.
Yo, Cuacuauhtzin,
con ansia deseo las flores,
que estén en mis manos,
yo soy desdichado.

¿Adónde en verdad iremos
que nunca tengamos que morir?
Aunque fuera yo piedra preciosa,
aunque fuera oro,
seré yo fundido,
allá en el crisol seré perforado.
Sólo tengo mi vida,
yo, Cuacuauhtzin, soy desdichado.

Tu atabal de jades,
tu caracol rojo y azul así los haces ya resonar,
tú, Yoyontzin.
Ya ha llegado,
ya se yergue el cantor.
Por poco tiempo alégrense,
vengan a presentarse aquí
los que tienen triste el corazón.
Ya ha llegado,
ya se yergue el cantor.

Deja abrir la corola a tu corazón,
deja que ande por las alturas.
Tú me aborreces,
tú me destinas a la muerte.

Ya me voy a su casa,
pereceré.
Acaso por mí tú tengas que llorar,
por mí tú tengas que afligirte,
tú, amigo mío,
pero yo ya me voy,
yo ya me voy a su casa.
Sólo esto dice mi corazón,
no volveré una vez más,
jamás volveré a salir sobre la tierra,
yo ya me voy, ya me voy a su casa.

Sólo trabajo en vano,
gocen, gocen, amigos nuestros.
¿No hemos de tener alegría,
no hemos de conocer placer, amigos nuestros?
Llevaré conmigo las bellas flores,
los bellos cantos.
Jamás lo hago en el tiempo del verdor,
sólo soy mendigo aquí,
sólo yo, Cuacuauhtzin.
¿No habremos de gozar,
no habremos de conocer el placer, amigos nuestros?
Llevaré conmigo las bellas flores,
los bellos cantos.

Cuacuauhtzin de Tepechpan.



Tarumba
....................................................................................................................................................................
Único canto a la vida...Un canto a la supervivencia.

Jaime Sabines

Es el primer gran poema que hace usted
.

Pedro Garfias





Escrito en la parte posterior de la tienda "El Modelo", donde también estaba su casa, en 1954. La primera edición de 500 ejemplares apareció en la Colección Metáfora, en 1956. El poema Tarumba fue dedicado al general Francisco J. Grajales Godoy, quien apoyó el desarrollo de la cultura en Chiapas. Philip Levine y Ernesto Trejo tradujeron al inglés ese poema en 1979, aparecido en la edición de Twin Peaks Press.

Tarumba fue "un acto de afirmación", declaratoria, "de fe en el mundo y creo que sigue siendo eso para todos los jóvenes: aquí estoy, estoy plantado en el mundo, a pesar de los vendavales y las tormentas". Paralelamente ha dicho que "Tarumba es su otro yo" y que aquella época le gustó tanto que "volvería a vivirla aunque haya sido de mucho dolor y de mucha angustia". Tarumba es el poema "de un hombre que quiere llevar una vida normal"; un "poema que se nutre en la calle".


Se encuentra formado por:
• Tarumba
• A la casa del día
• Ay, Tarumba
• La mujer gorda
• En este pueblo
• A caballo
• Oigo palomas en el tejado del vecino
• Si alguien te dice
• Qué putas puedo hacer con mi rodilla
• Sobre los ojos
• Estos días
• Quién sabe en que rincón del trago
• Te puse una cabeza sobre el hombro
• ¡Aleluya!
• Esto es difícil
• La primera lluvia del año
• Amanece la sangre doliéndome




Estos días, iguales a otros días de otros años,
con gentes iguales a otras gentes,
con las mismas horas y los mismos muertos,
con los mismos deseos,
Con inquietud igual a la de antes;
estos días, Tarumba, te abren los ojos,
el viento largo y fino te levanta.
No pasa nada, ni estás solo.
Pasa tu con el frío desvelado
y pasas otra vez. No sabes dónde,
a dónde, para qué.
Oyes recetas de cocina,
voceadores, maullidos.
¡Fiestas de la barriga, navidad, año nuevo,
qué alegres estamos,
qué buenos somos!
Tú, Tarumba, te pones tus alas de ángel
y yo toco el violín.
y el viejo mundo aplaude con las uñas
y derrama una lágrima, y sonríe.
Lo que soñaste anoche,
lo que quieres, está
tan cerca de tus manos, tan imposible
como tú corazón,
tan difícil como apretar tu corazón.
Lo que anoche, Tarumba, viento de sueño,
sombra de sueño, creció arrebatándote,
era tu paz, era
a larga música del vidrio de tus venas.

Ahora tienes el rostro como un espejo quebrado.
De araña a araña vas, como una mosca,
de día a día zumbas, cabeza de mil ojos,
mano con pelo, bocabierta, tarugo.
no crees nada,
ni siquiera naces.
Chupas de la botella de la muerte
y me dices ¡salud! Entre hipo e hipo.

martes, 1 de junio de 2010



MANIFIESTO

Señoras y señores
Esta es nuestra última palabra.
-Nuestra primera y última palabra-
Los poetas bajaron del Olimpo.
Para nuestros mayores
La poesía fue un objeto de lujo
Pero para nosotros
Es un artículo de primera necesidad:
No podemos vivir sin poesía.
A diferencia de nuestros mayores
-Y esto lo digo con todo respeto-
Nosotros sostenemos
Que el poeta no es un alquimista
El poeta es un hombre como todos
Un albañil que construye su muro:
Un constructor de puertas y ventanas.
Nosotros conversamos
En el lenguaje de todos los días
No creemos en signos cabalísticos.
Además una cosa:
El poeta está ahí
Para que el árbol no crezca torcido.
Este es nuestro lenguaje.
Nosotros denunciamos al poeta demiurgo
Al poeta Barata
Al poeta Ratón de Biblioteca.
Todo estos señores
-Y esto lo digo con mucho respeto-
Deben ser procesados y juzgados
Por construir castillos en el aire
Por malgastar el espacio y el tiempo
Redactando sonetos a la luna
Por agrupar palabras al azar
A la última moda de París.
Para nosotros no:
El pensamiento no nace en la boca
Nace en el corazón del corazón.
Nosotros repudiamos
La poesía de gafas obscuras
La poesía de capa y espada
La poesía de sombrero alón.
Propiciamos en cambio
La poesía a ojo desnudo
La poesía a pecho descubierto
La poesía a cabeza desnuda.
No creemos en ninfas ni tritones.
La poesía tiene que ser esto:
Una muchacha rodeada de espigas
O no ser absolutamente nada.
Ahora bien, en el plano político
Ellos, nuestros abuelos inmediatos,
¡Nuestros buenos abuelos inmediatos!
Se refractaron y dispersaron
Al pasar por el prisma de cristal.
Unos pocos se hicieron comunistas.
Yo no sé si lo fueron realmente.
Supongamos que fueron comunistas,
Lo que sé es una cosa:
Que no fueron poetas populares,
Fueron unos reverendos poetas burgueses.
Hay que decir las cosas como son:
Sólo uno que otro
Supo llegar al corazón del pueblo.
Cada vez que pudieron
Se declararon de palabra y de hecho
Contra la poesía dirigida
Contra la poesía del presente
Contra la poesía proletaria.
Aceptemos que fueron comunistas
Pero la poesía fue un desastre
Surrealismo de segunda mano
Decadentismo de tercera mano,
Tablas viejas devueltas por el mar.
Poesía adjetiva
Poesía nasal y gutural
Poesía arbitraria
Poesía copiada de los libros
Poesía basada
En la revolución de la palabra
En circunstancias de que debe fundarse
En la revolución de las ideas.
Poesía de círculo vicioso
Para media docena de elegidos:
"Libertad absoluta de expresión".
Hoy nos hacemos cruces preguntando
Para qué escribirían esas cosas
¿Para asustar al pequeño burgués?
¡Tiempo perdido miserablemente!
El pequeño burgués no reacciona
Sino cuando se trata del estómago.
¡Qué lo van a asustar con poesías!
La situación es ésta:
Mientras ellos estaban
Por una poesía del crepúsculo
Por una poesía de la noche
Nosotros propugnamos
La poesía del amanecer.
Este es nuestro mensaje,
Los resplandores de la poesía
Deben llegar a todos por igual
La poesía alcanza para todos.
Nada más, compañeros
Nosotros condenamos
-Y esto sí que lo digo con respeto-
La poesía de pequeño dios
La poesía de vaca sagrada
La poesía de toro furioso.
Contra la poesía de las nubes
Nosotros oponemos
La poesía de la tierra firma
-Cabeza fría, corazón caliente
Somos tierrafirmistas decididos-
Contra la poesía de café
La poesía de la naturaleza
Contra la poesía de salón
La poesía de la plaza pública
La poesía de protesta social.
Los poetas bajaron del Olimpo.

NICANOR PARRA

viernes, 23 de abril de 2010



La función social, el arte de un escritor...
y las palabras mejores que el silencio

El mío ha sido un largo camino hacia el desnudamiento de la palabra: desde las primeras tentativas de escribir, cuando era jovencito en una prosa abigarrada, llena de palabras que hoy me da vergüenza, hasta llegar a un lenguaje que yo quisiera que fuera cada vez más claro, sencillo, y por lo tanto más complejo, porque la sencillez es la hija de una complejidad de creación que no se nota ni tiene que notarse.
Uno siente primero que el trabajo intelectual consiste en hacer complejo lo simple, y después uno descubre que el trabajo intelectual consiste en hacer simple lo complejo. Y un caso de simplificación no es una tarea de embobamiento, no se trata de simplificar para rebajar de nivel intelectual, ni para negar la complejidad de la vida y de la literatura como expresión de la vida. Por el contrario, se trata de lograr un lenguaje que sea capaz de transmitir electricidad de vida suprimiendo todo lo que no sea digno de existencia.
Para mí siempre ha sido fundamental la lección del maestro Juan Carlos Onetti, un gran escritor uruguayo muerto hace poco, que me guió los primeros pasos. Siempre me decía: "Vos acordate aquello que decían los chinos (yo creo que los chinos no decían eso, pero el viejo se lo había inventado para darle prestigio a lo que decía); las únicas palabras que merecen existir son las palabras mejores que el silencio". Entonces cuando escribo me voy preguntando: ¿estas palabras son mejores que el silencio?, ¿merecen existir realmente?
Hago una versión, dos o tres, quince, veinte versiones, cada vez más cortas, más apretadas: edición corregida y disminuida.
Inflación palabraria
El problema de la inflación monetaria en América Latina es muy grave, pero la inflación palabraria es tan grave como la monetaria o peor; hay un exceso de circulante atroz. Algunos países han tenido éxito en la lucha contra la inflación monetaria pero la inflación palabraria sigue ahí, tan campante. Lo que me gustaría, modestamente, es ayudar un poquito a esa lucha contra la inflación palabraria. O sea, poder ir desnudando el lenguaje. Es el resultado de un gran esfuerzo, y no concluido, porque nace cada vez: a mí me cuesta escribir ahora tanto como cuando tenía 15 o 16 años y lloraba ante la hoja de papel en blanco porque no podía.
¿Función social?
La literatura tiene siempre una función, aunque no sepa que la tiene, y aunque no quiera tenerla. A mí me hacen gracia los escritores que dicen que la literatura no tiene ninguna función social. A partir del momento que alguien escribe y publica está realizando una función social, porque se publica para otros. Si no, es bastante simple: yo escribo en un sobre y lo mando a mi propia casa, pongo "Cartas de amor a mí mismo" y me emociono al recibirlas. Pero es un círculo masturbatorio (no quiero hablar mal de la masturbación, tiene sus ventajas, pero el amor es mejor porque se conoce gente, como decía el viejo chiste).
Es imposible imaginar una literatura que no cumpla una función social. A veces la cumple, y es jodido, en un sentido adormecedor, a veces es una literatura del fatalismo, de la resignación, que te invita a aceptar la realidad en lugar de cambiarla, pero a veces es una literatura reveladora, reveladora de las mil y una caras escondidas de una realidad que es siempre más deslumbrante de lo que uno suponía. Por otro lado me parece que lo de la literatura social es una redundancia porque toda literatura es social. Muchas veces una buena novela de amor es más reveladora y ayuda más a la gente a saber quién es, de dónde viene y a dónde puede llegar, que una mala novela de huelgas. No comparto el criterio de una literatura política que además, en general, es aburridísima.

Entrevista a Eduardo Galeano publicada en el diario El Mundo, de Perú, el 19/11/94

martes, 9 de febrero de 2010


La poesía



Aparte de la significación gramatical del lenguaje, hay otra, una significación mágica, que es la única que nos interesa. Uno es el lenguaje objetivo que sirve para nombrar las cosas del mundo sin sacarlas fuera de su calidad de inventario; el otro rompe esa norma convencional y en él las palabras pierden su representación estricta para adquirir otra más profunda y como rodeada de un aura luminosa que debe elevar al lector del plano habitual y envolverlo en una atmósfera encantada.

En todas las cosas hay una palabra interna, una palabra latente y que está debajo de la palabra que las designa. Esa es la palabra que debe descubrir el poeta.

La poesía es el vocablo virgen de todo prejuicio; el verbo creado y creador, la palabra recién nacida. Ella se desarrolla en el alba primera del mundo. Su precisión no consiste en denominar las cosas, sino en no alejarse del alba.

Su vocabulario es infinito porque ella no cree en la certeza de todas sus posibles combinaciones. Y su rol es convertir las probabilidades en certeza. Su valor está marcado por la distancia que va de lo que vemos a lo que imaginamos. Para ella no hay pasado ni futuro.

El poeta crea fuera del mundo que existe el que debiera existir. Yo tengo derecho a querer ver una flor que anda o un rebaño de ovejas atravesando el arco iris, y el que quiera negarme este derecho o limitar el campo de mis visiones debe ser considerado un simple inepto.

El poeta hace cambiar de vida a las cosas de la Naturaleza, saca con su red todo aquello que se mueve en el caos de lo innombrado, tiende hilos eléctricos entre las palabras y alumbra de repente rincones desconocidos, y todo ese mundo estalla en fantasmas inesperados.

El valor del lenguaje de la poesía está en razón directa de su alejamiento del lenguaje que se habla. Esto es lo que el vulgo no puede comprender porque no quiere aceptar que el poeta trate de expresar sólo lo inexpresable. Lo otro queda para los vecinos de la ciudad. El lector corriente no se da cuenta de que el mundo rebasa fuera del valor de las palabras, que queda siempre un más allá de la vista humana, un campo inmenso lejos de las fórmulas del tráfico diario.

La Poesía es un desafío a la Razón, el único desafío que la razón puede aceptar, pues una crea su realidad en el mundo que ES y la otra en el que ESTÁ SIENDO.

La Poesía está antes del principio del hombre y después del fin del hombre. Ella es el lenguaje del Paraíso y el lenguaje del Juicio Final, ella ordeña las ubres de la eternidad, ella es intangible como el tabú del cielo.

La Poesía es el lenguaje de la Creación. Por eso sólo los que llevan el recuerdo de aquel tiempo, sólo los que no han olvidado los vagidos del parto universal ni los acentos del mundo en su formación, son poetas. Las células del poeta están amasadas en el primer dolor y guardan el ritmo del primer espasmo. En la garganta del poeta el universo busca su voz, una voz inmortal.

El poeta representa el drama angustioso que se realiza entre el mundo y el cerebro humano, entre el mundo y su representación. El que no haya sentido el drama que se juega entre la cosa y la palabra, no podrá comprenderme.

El poeta conoce el eco de los llamados de las cosas a las palabras, ve los lazos sutiles que se tienden las cosas entre sí, oye las voces secretas que se lanzan unas a otras palabras separadas por distancias inconmensurables. Hace darse la mano a vocablos enemigos desde el principio del mundo, los agrupa y los obliga a marchar en su rebaño por rebeldes que sean, descubre las alusiones más misteriosas del verbo y las condensa en un plano superior, las entreteje en su discurso, en donde lo arbitrario pasa a tomar un rol encantatorio. Allí todo cobra nueva fuerza y así puede penetrar en la carne y dar fiebre al alma. Allí coge ese temblor ardiente de la palabra interna que abre el cerebro del lector y le da alas y lo transporta a un plano superior, lo eleva de rango. Entonces se apoderan del alma la fascinación misteriosa y la tremenda majestad.

Las palabras tienen un genio recóndito, un pasado mágico que sólo el poeta sabe descubrir, porque él siempre vuelve a la fuente.

El lenguaje se convierte en un ceremonial de conjuro y se presenta en la luminosidad de su desnudez inicial ajena a todo vestuario convencional fijado de antemano.

Toda poesía válida tiende al último límite de la imaginación. Y no sólo de la imaginación, sino del espíritu mismo, porque la poesía no es otra cosa que el último horizonte, que es, a su vez, la arista en donde los extremos se tocan, en donde no hay contradicción ni duda. Al llegar a ese lindero final el encadenamiento habitual de los fenómenos rompe su lógica, y al otro lado, en donde empiezan las tierras del poeta, la cadena se rehace en una lógica nueva.

El poeta os tiende la mano para conduciros más allá del último horizonte, más arriba de la punta de la pirámide, en ese campo que se extiende más allá de lo verdadero y lo falso, más allá de la vida y de la muerte, más allá del espacio y del tiempo, más allá de la razón y la fantasía, más allá del espíritu y la materia.

Allí ha plantado el árbol de sus ojos y desde allí contempla el mundo, desde allí os habla y os descubre los secretos del mundo.

Hay en su garganta un incendio inextinguible.

Hay además ese balanceo de mar entre dos estrellas.

Y hay ese Fiat Lux que lleva clavado en su lengua.



Vicente Huidobro
(Fragmento de una conferencia leída en el Ateneo de Madrid, el año 1921 )

domingo, 7 de febrero de 2010

Más allá de la muerte…







He deshecho el nudo de mi jaula
porque quiero que se cumpla
el nacimiento de un cuerpo,
del embrión desnudo.



He separado las tres dimensiones
para que veas la pureza,
el grano de tallo que anuncia
un aniversario de siempres.



Después de un espacio de cien años
he desgarrado al reptil de trapo.
¡MÍRAME...SOY YO...
sin convulsiones pegajosas,
sin mendigos del orgullo,
he nacido
y no hay palidez en mí!
Mebas

" NO ACABARÁN MIS FLORES
NO CESARÁN MIS CANTOS.
yO, CANTOR, LOS ELEVO.
SE REPARTEN, SE EXPARCEN..."
poesía Maya










NOCHE DE VERANO

Pulsas, palpas el cuerpo de la noche,
verano que te bañas en los ríos,
soplo en el que se ahogan las estrellas,
aliento de una boca,
de unos labios de tierra.
Tierra de labios, boca
donde un infierno agónico jadea,
labios en donde el cielo llueve
y el agua canta y nacen paraísos.
Se incendia el árbol de la noche
y sus astillas son estrellas,
son pupilas, son pájaros.
Fluyen ríos sonámbulos.
Lenguas de sal incandescente
contra una playa oscura.
Todo respira, vive, fluye:
la luz en su temblor,
el ojo en el espacio,
el corazón en su latido,
la noche en su infinito.
Un nacimiento oscuro, sin orillas,
nace en la noche de verano,
en tu pupila nace todo el cielo.



Octavio Paz