domingo, 2 de agosto de 2009



De una filosofía basada en
las costumbres




a mis espaldas, quiero creer


que la razón no me engaña


que aún tengo la libertad


para decir que no, para decir que si




que aún tengo esa costumbre nueva


de escuchar en mi oreja


el bien y el mal


sin saber lo que esperar


hijo de una verdad


acostumbrada a la voz de la conciencia...



En la Metafísica de las costumbres (1797)


Kant describió su sistema ético, basado en la idea de que
la razón es la autoridad última de la moral. Afirmaba que los actos de
cualquier clase han de ser emprendidos desde un
sentido del deber que
dicte la razón, y que ningún acto realizado por conveniencia o sólo por
obediencia a la ley o costumbre puede considerarse como moral. Describió
dos tipos de órdenes dadas por la razón: el imperativo hipotético, que dispone un curso dado de acción para lograr un fin específico; y el imperativo
categórico
, que dicta una trayectoria de actuación que debe ser
seguida por su exactitud y necesidad.


El imperativo categórico es la base de la moral y
fue resumido por Kant en estas palabras claves: “Obra como si la máxima de tu
acción pudiera ser erigida, por tu voluntad, en ley universal de la naturaleza”.

Las ideas éticas de Kant son el resultado lógico de su
creencia en la libertad fundamental del individuo, como manifestó en su Crítica
de la razón práctica (1788). No consideraba esta libertad como la libertad no
sometida a las leyes, como en la anarquía, sino más bien como la libertad del
gobierno de sí mismo
, la libertad para obedecer en conciencia las leyes del
Universo como se revelan por la razón. Creía que el bienestar de cada
individuo sería considerado
, en sentido estricto, como un fin en sí mismo
y que el mundo progresaba hacia una sociedad ideal donde la razón “obligaría a
todo legislador a crear sus leyes de tal manera que pudieran haber nacido de la
voluntad única de un pueblo entero, y a considerar todo sujeto, en la medida en
que desea ser un ciudadano, partiendo del principio de si ha estado de acuerdo
con esta voluntad”.

En su Crítica de la razón pura (1781)


Kant sostenía que las personas no pueden comprender la
naturaleza de las cosas
en el Universo, pero pueden estar racionalmente
seguros de que lo experimentan por sí mismos
. Dentro de esta esfera de la
experiencia, nociones fundamentales como espacio y tiempo son ciertas.

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